En las actuales condiciones del departamento, lo que hay y se vislumbra para los jóvenes son, escasas oportunidades laborales, pocas las posibilidades de emprendimiento, altas tasa de delincuencia y la muerte;.

Al igual que muchas otras ciudades de América Latina, Riohacha se enfrenta a un problema serio en cuanto al transporte público. La falta de regulación y la presencia de una gran cantidad de vehículos informales hacen que la situación sea insostenible y peligrosa para los habitantes de la ciudad​.

El crecimiento personal no es solo sobre alcanzar el éxito en el ámbito profesional o financiero, sino también en nuestra vida personal. Debemos trabajar en nosotros mismos para ser personas más felices, más equilibradas y más plenas.

Antes de quejarte de tu vida, piensa en la historia de José y de la pulsera. Hay gente con poco en el bolsillo, pero con un gran corazón y muchas ganas de salir adelante.

La regulación de los servicios públicos es una de las funciones más importantes que tiene el Estado en cualquier país.

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martes, 31 de enero de 2023

TRES CIUDADES DE LA COSTA CARIBE ENTRE LAS CINCO MÁS INFORMALES

 


De acuerdo con el Indicadores de mercado laboral elaborado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas DANE, para el mes de diciembre del 2022 y duarte el año en total, cinco de las siete ciudades de la Costa Caribe se encuentran entre los territorios con mayor informalidad laboral de Colombia.

De manera particular las ciudades capitales de la antigua Magdalena Grande son las que más personas de su mercado laboral que se encuentran dentro de este particular. Valledupar es la ciudad con el mayor indicador. La población ocupada de manera informal para el trimestre octubre-diciembre de 2022 fue del 69,6%, seguida muy de cerca por Riohacha 68,1% y Santa Marta 66,8%. Estas ciudades están a más de 30 puntos porcentuales de Bogotá D.C. y Manizales A.M. con 33,9% y 37,2%, respectivamente.

Este mayor volumen de personas en informalidad dentro de estas tres ciudades lleva a que los trabajadores no cuenten con un contrato formal y no cumplan con los requisitos legales de seguridad social, salarios y horarios laborales.

El avance de la informalidad tiene una serie de efectos negativos para las ciudades mencionadas, los trabajadores y la economía en general. En primer lugar, la informalidad laboral reduce la seguridad y el bienestar de los trabajadores, ya que no tienen derechos laborales y se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Además, la informalidad laboral impide que los trabajadores tengan acceso a programas de salud, pensiones y seguros, lo que pone en riesgo su futuro y el de sus familias.

Otro efecto negativo de la informalidad laboral es la pérdida de ingresos para los trabajadores y para el Estado, ya que no se cumplen los impuestos y las obligaciones laborales, lo que limita la capacidad del Estado para financiar programas sociales y de bienestar para la población.

Además, la informalidad laboral tiene un impacto negativo en la economía de esta ciudades, haciendo cada vez más limitada la productividad, la capacidad de atraer inversiones y desarrollo económico. Se requiere entonces de un esfuerzo conjunto entre el Estado, las empresas y la sociedad para reducirla y garantizar un futuro más estable y próspero.

Para superar esta situación negativa, se requiere que estas ciudades creen programas que les permitan trabajar en el desarrollo y fortalecimiento del mercado laboral, que impulse incentivos claros y reales para los empleadores y los empleados y de esta manera puedan crecer ambas partes.

Entre ellas, es necesario mejorar la educación, hacia una que en realidad sea pertinente, útil y aplicable a los territorios, que posibilite un real crecimiento productivo del sistema económico. De igual manera, se debe crear conciencia sobre los derechos laborales y las responsabilidades de los empleadores. Muchos trabajadores informales no están al tanto de sus derechos y no saben cómo reclamarlos, lo que los hace vulnerables a la explotación y a condiciones laborales injustas.

Las políticas y los programas del gobierno deben ir dirigidos hacia apoyos efectivos para apoyar la formalización de las pequeñas y medianas empresas, que son el grueso de la actividad productiva de estas ciudades. Esto incluye la provisión de asistencia técnica y financiera, así como la simplificación de los procesos y requisitos necesarios para formalizar un negocio.

Además, es crucial fortalecer la capacidad de inspección y control laboral, para garantizar que los empleadores cumplan con las leyes laborales y los derechos de sus trabajadores. Esto también requiere de una mayor cooperación y coordinación entre las diferentes agencias y organismos encargados de la regulación laboral.

Por último, es necesario abordar las causas subyacentes de la informalidad laboral, como la falta de oportunidades económicas, la discriminación y la exclusión social. Esto requiere de una mayor inversión en educación y formación, así como en el desarrollo económico y social de las comunidades más desfavorecidas.

En conclusión, para eliminar la informalidad laboral es necesario abordar una serie de desafíos y tomar medidas concretas para mejorar la educación, apoyar la formalización, fortalecer la regulación y abordar las causas subyacentes. Esto es importante no solo para proteger los derechos de los trabajadores, sino también para impulsar el crecimiento económico y la justicia social en todo el mundo.

 

martes, 30 de marzo de 2021

COLOMBIA Y SUS MALOS DATOS ECONOMICOS

 


La salud económica de Colombia desde años anteriores a la pandemia de La Covid – 19 ya venía presentando números preocupantes. Desde el año 2018 el país de manera continua venía presentando saldos en rojos en datos para medir el buen comportamiento de la economía. Temas tan sensibles como la desigualdad, la pobreza y pobreza extrema, como también, el desempleo, ya desde antes de la pandemia registraban números temibles. Prueba de ello, tanto El Ministro de Hacienda, junto con el Director de Banco de la República, en una rueda de prensa conjunta en el año 2019, afirmaron desconocer cuales eran los verdaderos orígenes de las causas del desempleo, y hoy, durante el tercer pico de la pandemia se siguen presentado una situación que no parece tener control.

Ya durante todo el 2019, el desempleo superó los valores del año 2018 y durante el año 2020 se sobrepasó con creces los valores presentados desde hace más de 20 años. Se presentaron valores de dos dígitos, con porcentajes mayores al 20%, que desde finales del siglo del XX no se veían, hasta el punto de convertirse en una de las tasas de desempleo más altas de toda Latinoamérica y uno de los países que más destruyó empleos durante la pandemia; preocupa la situación, dada la alta informalidad de la economía colombiana, que representa a más del 50% de toda la Población Económicamente Activa.

Pero, el desempleo e informalidad no son los únicos datos que parecen indicar que las cosas en el país cafetero no marchan muy bien. Uno de esos datos críticos es el aumento del tipo de cambio nominal, que de manera acelerada, perjudica la capacidad de compra de los colombianos. El 6 de agosto del año 2019 fue un punto de inflexión de esta situación. El tipo de cambio nominal rompió la barrera de los $3.450 pesos por dólar, fue el valor más alto de la depreciación de la moneda local hasta ese año, convirtiendo al peso colombiano en una de las monedas que más ha perdido valor en el mundo.

Veinte meses después, nuevamente en Colombia se rompió otra barrera, la de los $3.700 COP/US, haciendo más difícil la situación macroeconómica del país. Los datos hablan por sí solos, mientras que, el valor mínimo del tipo de cambio en el 2018 fue de $2.705,34COP/US, esta situación se presentó el 14 de abril; para el 27 de diciembre de ese mismo año, ese valor estaba en $3.289,69COP/US; en el año 2014 la realidad era distinta, el promedio del tipo de cambio fue $2.000,33COP/US, teniendo un valor mínimo en $1.846,12COP/US el 25 de Julio del 2014 y un máximo de $2.446,35COP/US el día 17 de diciembre. Significa esto que un ciudadano colombiano cada día que pasa tiene una capacidad de compra cada vez menor de cestas de bienes y servicios del mundo.

Si tomamos como referencia el valor de salario mínimo entre los periodos 2014, 2018, 2021, la situación es la siguiente:

En el 2014 el salario mínimo legal vigente (SMLV) era $616.027 pesos, y el valor del tipo de cambio promedio fue $2.000,23 COP/US. Después de las operaciones, un colombiano con un SMLV ganaba 307 dólares al mes.

Para el año 2018, cuando el SMLV en términos de pesos creció el 21% hasta alcanzar los $781.242 y el tipo de cambio nominal en promedio aumentó el 48% llegando a los $2,956.22 COP/US. El salario en termino de dólares esta vez disminuyó hasta 264 dólares, es decir, una disminución de la capacidad de compra del 16%, en total 43 unidades monetarias menos, frente al 2014.

En el año 2019 con un tipo de cambio promedio de $3,198.76 COP/US (aumentó el 8%) y un salario mínimo de $828.116 (aumentó el 6%), el salario del año es de 258 dólares, 6 unidades monetarias menos, una disminución del 2% de la capacidad de compra de los trabajadores de Colombia.

Hoy en el año 2021, con un valor del SMLV en $908.526, que en comparación con el año 2019 creció un 9,7%, pero que presentó un valor del tipo de cambio nominal superior a los $3.700, el SMLV en términos de dólares pasó a ser $245 dólares, una pérdida de capacidad de compra en 13 dólares frente al año 2019. Este dato si se mira en comparación al año 2018, se perdieron 19 dólares. En total, la capacidad de compra de los ciudadanos de Colombia ha caído en 62 dólares en último 7 años.

Si se compara esta información con la capacidad de compra de los trabajadores de otros países que ganan un SMLV en el año 2021, particularmente de la región, se tendría que, existe una capacidad de compra inferior a países como Chile (US$ 441), Uruguay (US$ 423), Ecuador (US$ 400), Bolivia (US$ 309), Perú (US$ 257). La capacidad de compra de los ciudadanos Colombia se parece mucho a la de países más competitivos como Brasil (US$ 207) y Argentina (US$ 243), este último que ha presentado de manera continua en los últimos años alta devaluación de su moneda frente al dólar.

La alta depreciación de la moneda causa en el corto plazo que la cesta de bienes que compran los colombianos del resto del mundo sea menor, como también, la compras que hace la empresa privada y el Gobierno, en alimentos, maquinaria y tecnología, no producida en el país y que sirven de materia prima para la industria nacional suba de precio. Sin duda, el resultado de este crecimiento constante del tipo de cambio se verá reflejada en un mayor nivel de inflación, que sin duda afectará al consumo que, podría desencadenar una crisis más profunda en la generación de empleo a la ya herida economía del país.

Por otro lado, la deuda pública del gobierno en dólares aumenta su valor, perdiéndose de esta manera la posibilidad de destinar estos dineros para la inversión pública y beneficios sociales hacia otros sectores que no tienen igual impacto en la economía local.

De continuar con el proceso de devaluación, cada día está más alejada la paridad del poder compra, es decir, la misma cantidad de pesos no son capaces de adquirir la misma cantidad de dólares y por lo tanto no son capaces de comprar la misma cesta de bienes, productos y servicios en el resto del mundo.

 

miércoles, 20 de enero de 2021

¿NUEVAMENTE LA GUAJIRA SIN GOBERNADOR?

"En este momento, dejar la vida administrativa del departamento de La Guajira sin gobernador, es un error que se pagará con mas corrupción, muertes, la peor crisis económica de la historia y una debacle social, jamás estudiada en Colombia".

El reciente concepto de la Procuraduría General de la Nación, por medio del cual le solicitó al Consejo de Estado declarar nula la elección del gobernador de La Guajira, Nemesio Roys, por incurrir en doble militancia, es una mala señal para la vida administrativa del departamento.

Nemesio, que fue electo el pasado 27 de octubre de 2019, ya antes de ganar la elección tenía unas acusaciones de su paso por el Departamento de Prosperidad Social (DPS). Hoy, cuando se enfrenta a un escenario completamente distinto, se ve nuevamente envuelto en otra acusación por parte de un ente de control, que está estrenando a Margarita Cabello en el cargo y que seguramente querrá desde ya mostrar resultados. ¿Qué más que “La Vieja Confiable” (La Guajira) para iniciar funciones?

Ante esta situación, ¿debería preocuparse el gobernador? Por supuesto que sí, ya en el pasado reciente, los organismos de control han demostrado ser 100% eficientes en la destitución de los administradores del Palacio de la Marina. En los últimos 20 años, todos los gobernadores electos han terminado salpicados por alguna investigación de las “IAS”. Fruto de esto, entre los años 2010 y 2020, hubo más de 13 personas dirigiendo la Gobernación de La Guajira.

Por otro lado, ¿debería preocuparse la ciudanía guajira? Claro que sí. Los habitantes de este territorio han sufrido con lágrimas de sangre la ausencia de un buen tomador de decisiones en frente de la gobernación. Esto es lo grave de esta situación, no es la persona en frente del cargo, lo realmente preocupante, es la ausencia de liderazgo.

Si se logra en este momento la destitución de otro gobernador, estaremos en frente del peor momento de la historia administrativa de La Guajira. Sería el momento único e inimaginable que nadie alguna vez pensó.

Los retos que hoy vive el departamento necesitan de un gobernador 24/7 y ojalá, fuera el mismo por más de cuatro años. No solo es el desempleo, la pobreza y la corrupción, hoy la pandemia de La COVID-19, creó nuevos retos, con soluciones e impactos inciertos y aun inimaginables. Estamos en un escenario, donde la muerte está tocando la puerta de hogares guajiros y no tener un gobernador al frente de esta situación empeora la vida dentro del territorio.  

La Guajira después de la pandemia va a requerir de un gobernador, con su equipo de trabajo, en las calles, junto al pueblo, tomando decisiones. Si se destituye a Nemesio, en la pospandemia estaremos en elecciones.

Es tan difícil lo que enfrentará La Guajira que, en la gobernación que recibió Roys, temas como la pobreza y la pobreza monetaria extrema, según el DANE en su Boletín técnico para La Guajira, alcanzaban una incidencia de 52,6% y el 26,5%, respectivamente. Hoy, a inicio del 2021, esos mismos datos, fruto de la pandemia, son del 61,8% y 33,1%. Para que el lector compare, en el 2004 la pobreza monetaria extrema era del 18,30%.

El desempleo, otro gran reto que necesita de un gobernador y su equipo de trabajo planeando el futuro empresarial del territorio, en La Guajira terminó el año 2019 con un personal cesante similar a los de inicio de siglo XX, cuando se tenían cifras superiores al 20%. Hoy el departamento cuenta con tasas de desempleo superiores al 30% y con una informalidad laboral mayor al 60%.

Lo cierto es que la imagen del gobernador antes de la notificación de La Procuraduría era bastante buena. Está Nemesio haciendo un trabajo importante por recuperar la gobernabilidad. Se aprobó un plan de trabajo junto al Gobierno Nacional, en alianza con el departamento del Cesar, para invertir entre los dos departamentos más de 4 billones de pesos. Este es un recurso importante de cara a la recuperación económica.

Nemesio, logró poner en discusión de los guajiros el cambio del modelo económico. Se recuperó la administración de la salud y se está luchando por recuperar la autonomía en educación, que son retos de urgente manejo. Estos son los problemas que deben ser resueltos en este cuatrienio, no aguantan más espera. La Guajira no aguanta una gota más de improvisación.

Pero ante esto, la ley es la ley y se debe respetar. Si se comprueba la falla de Nemesio, la ley debe actuar, pero, si son mezquindades por poder, como sociedad debemos arropar al gobernador. La Guajira debe recuperar la gobernabilidad y que saquen a este gobernador, es puerta abierta a que la improvisación reine en la vida administrativa del departamento.

Hoy todos debemos enfilarnos por recuperar la dignidad de nuestro territorio. La sociedad en general y la empresa privada, a través de unas políticas públicas claras, debemos hacer que el país voltee su mirada a nuestras costas, enfilarnos a que en La Guajira se cree por fin una zona portuaria y marítima que dinamice el turismo, el comercio con el Caribe próximo y los países de norte y centro América. Ese debe ser camino, ese es el motor para la dinamización de la economía agrícola del sur de La Guajira, que con la represa del Río Ranchería será el secreto de nuestro éxito.

Dejar la vida administrativa del departamento de La Guajira sin gobernador, es un error que se pagará con mas corrupción, muertes, la peor crisis económica de la historia y una debacle social, jamás estudiada en Colombia. 


 

miércoles, 13 de enero de 2021

LA FUGA DE CEREBROS DEBE PARAR

 


La educación es el camino más eficaz para eliminar las desigualdades sociales. Esta es capaz de hacer que una persona de cuna humilde pueda comunicarse de tu a tu con el más encopetado académico, político o empresario reconocido. La fuerza que tiene la educación, en La Guajira parece ser tirada a la borda y se está haciendo el peor negocio posible.

Con una cobertura escolar neta cercana al 77% (inferior en 7% al promedio nacional) en las escuelas y universidades establecidas en la tierra de Padilla, se forman a los ciudadanos desde la niñez, incluyendo gastos de alimentación, transporte y acompañamiento social, para terminar, fruto de la falta de oportunidades y una dinámica económica fuerte, enviando de manera directa a los cerebros formados del departamento a vivir en otros territorios diferente a los municipios de La Guajira.

La cobertura de formación universitaria a la que acuden los estudiantes pobres es la octava más baja del país (21,2%) y está alejada de la media nacional en más de 30 puntos porcentuales de la media nacional. De este valor se debe separar a algunos otros jóvenes guajiros, que tienen familiares en mejores condiciones económicas y pueden acceder a la formación universitaria privada de “alto nivel”.

La Guajira es uno de los departamentos del país que más envía a sus jóvenes a otras ciudades del país a estudiar y que no vuelven a hacer parte de la masa laboral del territorio. Esta misma situación la vivió y están tratando de revertir departamentos como Nariño, Valle del Cauca e incluso, el departamento del Atlántico, quienes en los años noventa entendieron que los dineros de sostenimiento en los lugares donde se radica en estudiante y que salen de los bolsillos de trabajos realizados en sus territorios, por sus trabajadores, terminaron impulsando la generación empleos, creando beneficios económicos y riqueza en otros lugares. Dineros que podrían ser invertidos en el fortalecimiento de la industria local o hacer parte del dinero circulante de los municipios olvidados.

Hoy el departamento de La Guajira cuenta con una base de personas formadas en todo el país. Muchos de estos profesionales, son reconocidos por contar con una gran capacidad académica, por ser emprendedores y con una alta experticia en los temas que manejan. Estas personas generan riqueza investigativa y monetaria en otros lugares del país y del mundo, riqueza que podría y necesita generar el departamento.

Antes de la pandemia el departamento de la Guajira contaba con tasas de desempleo superiores al 15%, hoy en pleno segundo pico más del 25% de la población económicamente activa, aun se encuentra sin trabajar. No se generan nuevos puestos de trabajo por parte de las empresas privadas, no hay una adecuada prestación de servicios públicos, sumado a la debilidad administrativa de algunos municipios y la corrupción reinante, no se generan los incentivos para que los profesionales formados con recursos del departamento vean como una opción la vida en La Guajira.

Hay sobre la mesa perspectivas y oportunidades para cambiar esta situación, las energías renovables, las industrias creativas y la Economía Naranja son el futuro próximo. “El turismo es el nuevo petróleo de Colombia”, frase que expresó ya hace dos años el presidente Duque y que aun resuena en la mente de profesionales guajiros con ganas de cambiarle la cara al departamento, se ve frenada por La Covid-19.

Es claro que se necesita por parte del gobierno departamental y los gobiernos locales unan propuestas de desarrollo económico donde la educación se fortalezca como un factor económico fundamental para potenciar la innovación de las industrias y sectores económicos estratégicos. Se necesita con suma urgencia que se produzca conocimiento, útil, actual y sobre todo aplicable. Todo este tipo de acciones deben llevar a que creen nuevas alternativas de participación ciudadana.

Lo cierto es que, estas nuevas propuestas se deben exponer y promover dentro de los profesionales existentes y futuros, con la intención de retornarlos y retenerlos para trabajar por La Guajira. Se debe poner todo el conocimiento y experiencia en pro de la recuperación de este territorio. Hay que poner a pensar a todos en nuevas e innovadoras formas de desarrollo.

Los profesionales formados debemos agruparnos para promover ideas aplicables en la transformación social, económica y política del territorio. Ideas que deben potencializar y mejorar los planes de desarrollo locales con las nuevas tendencias de desarrollo mundial.

Los jóvenes del departamento estamos aportas de un cambio generacional que nos hará los nuevos habitantes tomadores de decisiones en el departamento. Nosotros somos guajiros y esta tierra nos llama con amor de madre, a quererla, valorarla y dar lo mejor de nosotros por ella.


martes, 5 de enero de 2021

FONSECA DE CARA A LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA.

 


El pasado mes de diciembre fue el momento preciso para mostrar que Fonseca es un pueblo pujante, dueño de un aparato económico dinámico y único en el sur de La Guajira.

Luego de que el municipio, al igual que todo el mundo viera como se apagaron todos sus motores productivos, fruto de la pandemia de La COVID-19, finalizado el año 2020 el resurgir de la actividad comercial y de servicios, agroempresarial y de las pequeñas industrias, están casi que recuperadas a cerca del 100%. Será difícil en el corto plazo recuperar la dinámica empresarial de antes de la pandemia, pero la senda de la recuperación parece estar marcada. 

El caso de Fonseca es particular, sumado a la pandemia se presentó el paro más largo de la principal empresa del departamento, Cerrejón. El municipio tiene de manera directa e indirecta más de 1000 empleados en esa empresa, quienes por dos meses dejaron de recibir sueldo. Estamos hablando de que dejaron de circular más de 2.000 millones de pesos en promedio mensuales. Dinero este que, alimenta a todos los sectores. Los mineros que trabajan en Cerrejón, junto con las personas que trabajan para el Estado, son los activadores de la dinámica económica de Fonseca y ver que el municipio a pesar de esto mantuvo una actividad económica “vigorosa” es una señal de que hay un aparato económico consolidado.

Pero se debe hacer una distinción importante, la apuesta que hizo la administración municipal por no dejar sucumbir el pueblo a pesar de los problemas. Desde el inicio de la pandemia se le vio al alcalde, Hamilton García, junto con todo su equipo de trabajo en las calles, llegando casa a casa a repartir la ayuda social que se logró gestionar en el Estado, con la empresa privada y que desde su gobierno estuvo siempre disponible. Fue muy interesante saber que se trabajó porque ningún fonsequero pasara un día de hambre y los bonos de ayuda monetaria llegaron a las personas que lo requerían.

Pero fue más interesante aun, ver al fin de un año tan difícil el pueblo iluminado, con presencia en los barrios de las Carrozas de Navidad, la decoración de la plaza principal y la iglesia, como también convertir a la glorieta en un nuevo punto de referencia del turismo en el municipio, esto fue sin duda acertado. Convertir la vía al corregimiento del Hatico en un nuevo sitio de esparcimiento e iluminar la vía hasta el puente, es para propios y visitantes un logro que le cambiará la vida a los habitantes del corregimiento como también a los nuevos sectores de disfrute en el pueblo. 

La reactivación del comercio es visible, este que es uno de los municipios más comerciales del departamento y hoy ve como este sector está recuperado completamente. En los días después del 20 de diciembre hubo en el centro de la Tierra de Cantores más de 30 mil personas en las calles, esto entre locales y visitantes, buscando y vendiendo toda clases de productos. Sin duda fue una muestra de que la tarea de la reactivación de Fonseca se consolida.

Los hoteles, restaurantes y bares, que fueron los primeros en cerrarse y que se pensaba serían los últimos en reactivarse, ya parecen ir firmes en este propósito. Los vendedores de comidas elaboradas, tiendas al por menor y de bebidas alcohólicas sin duda alguna fueron los grandes ganadores de la jornada.

Fonseca fruto de la Covid-19 vio el nacimiento a un nuevo sector económico que genera empleos y dignifica la vida de muchas personas, el sector de domicilios llegó para quedarse. Ante de la pandemia había una sola empresa dedicada a esta labor, hoy hay más de 5 empresas que emplean a más de 50 personas entre formales e informales. Este fue uno de los nuevos sectores económicos que de cara a años siguientes tendrá una importancia dentro de la reactivación.  

La lucha que se ha dado por el tridente, administración municipal, sociedad y empresa privada en contra de la crisis económica fue efectiva y debe consolidarse para ver un municipio cada vez más dinámico, la senda de la recuperación económica de Fonseca dependerá de esto. Hoy se nota por parte de la administración municipal una mano dispuesta a trabajar, como también, se nota que la sociedad y la empresa privada también están en esta propuesta, lo que consolidará en el corto plazo la recuperación después de la pandemia. 

martes, 15 de diciembre de 2020

EN LA GUAJIRA LA LUCHA ES POR RECUPERAR EL EMPLEO Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

 EN LA GUAJIRA LA LUCHA ES POR RECUPERAR EL EMPLEO Y CRECIMIENTO ECONÓMICO



La relación entre, administración pública, justicia y economía, tiene una línea muy delgada que las divide. El crecimiento (decrecimiento) de la economía, depende en gran medida de las buenas (malas) decisiones que tomen las personas encargadas de la justicia y la administración pública.

La forma en como las familias y las empresas, como agentes económicos racionales, se relacionan con la administración pública y la justicia, es la garantía de la continuidad del sistema económico. La forma en como estos se relacionan dentro de una sociedad y dentro de un mercado especifico, dará como resultado la continuación de una actividad económica.

La economía, es un juego de expectativas y los agentes buscan ubicarse y establecer sus intereses en los sectores donde se maximice el uso de los recursos escasos. Es así, como ya en el pasado algunos sectores han prevalecido sobre otros, primando el interés particular sobre el general.

El caso del departamento de La Guajira es único en la historia reciente del país. A la inestabilidad de los gobernantes, se le debe sumar la debilidad administrativa para organizar el trabajo armónico que, junto con el abandono del Estado y los intereses leoninos de algunos empresarios y políticos, se han tirado por la “faja”, tanto a las personas, el medio ambiente y la economía.

Durante los últimos 10 años pasaron por el Palacio de la Marina más de 13 personas ostentando el título de gobernador, más de uno por año. Hubo falta de planeación, hubo falta de liderazgo, falta de tomadores de decisiones. No es suerte o un acto del destino, que la mayoría de los índices para medir el buen funcionamiento de la administración pública se encuentren rojo. La falta de continuidad en la gobernabilidad y la ausencia de planeación de políticas públicas, ayudaron a catalogar esta como una de las peores décadas del territorio.

Cuando se pensaba que nada podía estar peor, llega la Covid-19 y lo cambia todo. El desempleo logró números inimaginables, hay cierre de empresas, abandono de inversión privada y otros factores negativos que se han acrecentado. La pandemia dio un giro a la forma en cómo se relacionaban los agentes dentro de la sociedad y el mercado, modificó la forma en cómo interactúan e interactuarán los agentes en la futura sociedad.

Si se mira bien a la Covid-19, llegó en el momento justo, parece ser un botón de reinicio. En el departamento de La Guajira se puede ver como la resiliencia de las familias, las empresas y la administración pública, van encaminando el rumbo del departamento hacia la transformación de la forma de vida dentro de la comunidad.

Los trabajadores, los desempleados, los empresarios del departamento, están migrando hacia nuevos escenarios económicos, inimaginables hasta hace unos meses. Se están creando nuevos mercados que, junto con la participación de las autoridades conformarán una comunidad diferente a la que conocíamos antes del COVID.

Para que en un futuro se logre tener un crecimiento económico consolidado, se necesita mas que buenas acciones. Se necesita que la política, la justicia y los agentes económicos, hagan una lectura acertada de la realidad. En el pasado deben quedar esas malas prácticas de primar los intereses particulares de una empresa, de un sector o de una familia, sobre el interés general.

El crecimiento económico en el departamento dependerá del acompañamiento de todos. Todos los municipios deben depender el uno del otro. La cantidad de dinero y recursos disponibles por parte del gobierno van a ser menores, como también el pago de los impuestos por parte de las familias y las empresas.

La asociación comunitaria será la clave para la salida de la crisis. La creación y desarrollo de proyectos conjuntos solucionará problemas comunes para los territorios y garantizarán la disponibilidad de recursos por parte del Gobierno además de maximizar el uso de los recursos propios. 

Aunque las soluciones de problemas y retos son diferentes, los intereses demostrados dentro de los planes de ordenamiento territoriales deben ir alineados entre todos los organismos del Estado, que sin duda debe tener como resultado, generar crecimiento económico. El empleo juega un papel fundamental. La Guajira debe poner a funcionar todas las entidades alrededor de la generación de empleo digno y de calidad.