"se indica que ya existía a finales del siglo XIX y principio del siglo XX la idea de construir un sistema de transporte de mercancías y pasajeros, donde lo fundamental era un sistema de ferrocarriles entre Valledupar y Riohacha. Se había logrado la concesión entre Barrancas y Riohacha en el año 1882 y no se construyó por falta de recursos".
Riohacha, la actual capital del departamento de La Guajira,
durante gran parte del siglo XIX y mediados del siglo XX, fue una ciudad
grandiosa y de elemental importancia para la departamentalización de la
Magdalena Grande. Era un puerto estratégico para la comercialización de bienes
y personas entre las islas del Caribe, Estados Unidos de América y Europa.
Todo tipo de mercaderías salían y entraban del puerto de
Riohacha. Por su alta producción de Perlas era uno de los principales elementos
de comercio, y a vuelta de estas, una gran cantidad de mercancías entraban para
abastecer las necesidades de la naciente y distinguida población guajira.
Ingresaron por estas tierras toda clases de mercancías, personas de otros
continentes, alemanes, libaneses, italianos y franceses, incluso gitanos, no
sería extraño que Melquiades, personaje de los cuentos de Gabo, hubiera tomado
camino por este puerto en sus viaje por el mundo.
Hoy, varios siglos han pasado, y con la Magdalena Grande disuelta,
el departamento de La Guajira se hizo, con su nombre femenino, una bella mujer,
que sigue aún con su útero lleno de riquezas, siendo igual de estratégica y
mega diversa, llena de potencialidades y esperanzas, pero sumida en la pobreza
debido a la debilidad administrativa, que junto al abandono del Estado, han
condenado al Departamento a ser uno de los lugares donde la pobreza parece
reproducirse. Riohacha su capital, pasó a ser una de las ciudades menos
apetecidas en el Caribe y su puerto, del cual pocos conocen su historia, hoy no
tiene ninguna representatividad que mostrar.
La infraestructura vial, al igual que el puerto de Riohacha,
es un total fracaso. Transitar por la carretera que recorre todos los
municipios desde La Jagua del Pilar, pasando por Urumita, Villanueva, San Juan
del Cesar, siguiendo por Fonseca, Hatonuevo y terminado en Riohacha, es un
verdadero caos. Conductores expertos e incluso el autor, se atreven a decir que
hay más de 10 millones de huecos de todos los tamaños.
Pero no hay chorro que no termine en gota, dicen los viejos
de estas tierras, y conocidas las actuales condiciones y lo sobre diagnosticado
que están todos los problemas del Departamento, en materia de infraestructura
hay un mar de oportunidades para cambiarle la cara a esta tierra ¿sería una
locura pensarse un sistema de transporte a base de rieles para movilizar los
habitantes que hay entre el sur y centro con Riohacha? Y si además de eso ¿hacemos un puerto de importancia en el
Caribe para Riohacha como en los siglos pasados? ¿Por qué no pensar en un
proyecto financiable entre varios departamentos para unir al Cesar y los
Santanderes con el mar?
¡No es una locura! como lo describe la señora Hilda Lubo
Gutiérrez, en su libro de Crónicas Riohacha 473 Años, en el capítulo, Riohacha:
la de ayer la de hoy, página 107, se indica que ya existía a finales del siglo
XIX y principio del siglo XX la idea de construir un sistema de transporte de
mercancías y pasajeros, donde lo fundamental era un sistema de ferrocarriles
entre Valledupar y Riohacha. Se había logrado (describe la autora) la concesión
entre Barrancas y Riohacha en el año 1882 y no se construyó por falta de
recursos.
La construcción de un tren que parece ser una conclusión
simple y lógica, llena de sentido común, que buscó conectar las mercancías y
productos agrícolas de la Provincia de Padilla con el mar. Y no era cualquier
mar, eran y siguen siendo hoy, de los principales corredores del comercio en el
Atlántico próximo a las costas de Riohacha, y siendo Riohacha, por esa época un
punto de referencia y de importancia estratégica.
No son formulas mágicas, pero si pueden ser claves para
desarrollar el departamento de La Guajira, la construcción de este tipo de
proyectos, le puede cambiar la cara a este territorio, dinamizando todo. Pensar
en una opción donde el trabajo y el conocimiento sean la fuerza de desarrollo y
empezar a olvidarnos de la explotación de materiales mineros energéticos.
José Armando Olmedo Avila
UN Economista





.png)

0 comentarios:
Publicar un comentario