En las actuales condiciones del departamento, lo que hay y se vislumbra para los jóvenes son, escasas oportunidades laborales, pocas las posibilidades de emprendimiento, altas tasa de delincuencia y la muerte;.

Al igual que muchas otras ciudades de América Latina, Riohacha se enfrenta a un problema serio en cuanto al transporte público. La falta de regulación y la presencia de una gran cantidad de vehículos informales hacen que la situación sea insostenible y peligrosa para los habitantes de la ciudad​.

El crecimiento personal no es solo sobre alcanzar el éxito en el ámbito profesional o financiero, sino también en nuestra vida personal. Debemos trabajar en nosotros mismos para ser personas más felices, más equilibradas y más plenas.

Antes de quejarte de tu vida, piensa en la historia de José y de la pulsera. Hay gente con poco en el bolsillo, pero con un gran corazón y muchas ganas de salir adelante.

La regulación de los servicios públicos es una de las funciones más importantes que tiene el Estado en cualquier país.

Mostrando entradas con la etiqueta Informalidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Informalidad. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de enero de 2023

TRES CIUDADES DE LA COSTA CARIBE ENTRE LAS CINCO MÁS INFORMALES

 


De acuerdo con el Indicadores de mercado laboral elaborado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas DANE, para el mes de diciembre del 2022 y duarte el año en total, cinco de las siete ciudades de la Costa Caribe se encuentran entre los territorios con mayor informalidad laboral de Colombia.

De manera particular las ciudades capitales de la antigua Magdalena Grande son las que más personas de su mercado laboral que se encuentran dentro de este particular. Valledupar es la ciudad con el mayor indicador. La población ocupada de manera informal para el trimestre octubre-diciembre de 2022 fue del 69,6%, seguida muy de cerca por Riohacha 68,1% y Santa Marta 66,8%. Estas ciudades están a más de 30 puntos porcentuales de Bogotá D.C. y Manizales A.M. con 33,9% y 37,2%, respectivamente.

Este mayor volumen de personas en informalidad dentro de estas tres ciudades lleva a que los trabajadores no cuenten con un contrato formal y no cumplan con los requisitos legales de seguridad social, salarios y horarios laborales.

El avance de la informalidad tiene una serie de efectos negativos para las ciudades mencionadas, los trabajadores y la economía en general. En primer lugar, la informalidad laboral reduce la seguridad y el bienestar de los trabajadores, ya que no tienen derechos laborales y se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Además, la informalidad laboral impide que los trabajadores tengan acceso a programas de salud, pensiones y seguros, lo que pone en riesgo su futuro y el de sus familias.

Otro efecto negativo de la informalidad laboral es la pérdida de ingresos para los trabajadores y para el Estado, ya que no se cumplen los impuestos y las obligaciones laborales, lo que limita la capacidad del Estado para financiar programas sociales y de bienestar para la población.

Además, la informalidad laboral tiene un impacto negativo en la economía de esta ciudades, haciendo cada vez más limitada la productividad, la capacidad de atraer inversiones y desarrollo económico. Se requiere entonces de un esfuerzo conjunto entre el Estado, las empresas y la sociedad para reducirla y garantizar un futuro más estable y próspero.

Para superar esta situación negativa, se requiere que estas ciudades creen programas que les permitan trabajar en el desarrollo y fortalecimiento del mercado laboral, que impulse incentivos claros y reales para los empleadores y los empleados y de esta manera puedan crecer ambas partes.

Entre ellas, es necesario mejorar la educación, hacia una que en realidad sea pertinente, útil y aplicable a los territorios, que posibilite un real crecimiento productivo del sistema económico. De igual manera, se debe crear conciencia sobre los derechos laborales y las responsabilidades de los empleadores. Muchos trabajadores informales no están al tanto de sus derechos y no saben cómo reclamarlos, lo que los hace vulnerables a la explotación y a condiciones laborales injustas.

Las políticas y los programas del gobierno deben ir dirigidos hacia apoyos efectivos para apoyar la formalización de las pequeñas y medianas empresas, que son el grueso de la actividad productiva de estas ciudades. Esto incluye la provisión de asistencia técnica y financiera, así como la simplificación de los procesos y requisitos necesarios para formalizar un negocio.

Además, es crucial fortalecer la capacidad de inspección y control laboral, para garantizar que los empleadores cumplan con las leyes laborales y los derechos de sus trabajadores. Esto también requiere de una mayor cooperación y coordinación entre las diferentes agencias y organismos encargados de la regulación laboral.

Por último, es necesario abordar las causas subyacentes de la informalidad laboral, como la falta de oportunidades económicas, la discriminación y la exclusión social. Esto requiere de una mayor inversión en educación y formación, así como en el desarrollo económico y social de las comunidades más desfavorecidas.

En conclusión, para eliminar la informalidad laboral es necesario abordar una serie de desafíos y tomar medidas concretas para mejorar la educación, apoyar la formalización, fortalecer la regulación y abordar las causas subyacentes. Esto es importante no solo para proteger los derechos de los trabajadores, sino también para impulsar el crecimiento económico y la justicia social en todo el mundo.

 

martes, 30 de marzo de 2021

COLOMBIA Y SUS MALOS DATOS ECONOMICOS

 


La salud económica de Colombia desde años anteriores a la pandemia de La Covid – 19 ya venía presentando números preocupantes. Desde el año 2018 el país de manera continua venía presentando saldos en rojos en datos para medir el buen comportamiento de la economía. Temas tan sensibles como la desigualdad, la pobreza y pobreza extrema, como también, el desempleo, ya desde antes de la pandemia registraban números temibles. Prueba de ello, tanto El Ministro de Hacienda, junto con el Director de Banco de la República, en una rueda de prensa conjunta en el año 2019, afirmaron desconocer cuales eran los verdaderos orígenes de las causas del desempleo, y hoy, durante el tercer pico de la pandemia se siguen presentado una situación que no parece tener control.

Ya durante todo el 2019, el desempleo superó los valores del año 2018 y durante el año 2020 se sobrepasó con creces los valores presentados desde hace más de 20 años. Se presentaron valores de dos dígitos, con porcentajes mayores al 20%, que desde finales del siglo del XX no se veían, hasta el punto de convertirse en una de las tasas de desempleo más altas de toda Latinoamérica y uno de los países que más destruyó empleos durante la pandemia; preocupa la situación, dada la alta informalidad de la economía colombiana, que representa a más del 50% de toda la Población Económicamente Activa.

Pero, el desempleo e informalidad no son los únicos datos que parecen indicar que las cosas en el país cafetero no marchan muy bien. Uno de esos datos críticos es el aumento del tipo de cambio nominal, que de manera acelerada, perjudica la capacidad de compra de los colombianos. El 6 de agosto del año 2019 fue un punto de inflexión de esta situación. El tipo de cambio nominal rompió la barrera de los $3.450 pesos por dólar, fue el valor más alto de la depreciación de la moneda local hasta ese año, convirtiendo al peso colombiano en una de las monedas que más ha perdido valor en el mundo.

Veinte meses después, nuevamente en Colombia se rompió otra barrera, la de los $3.700 COP/US, haciendo más difícil la situación macroeconómica del país. Los datos hablan por sí solos, mientras que, el valor mínimo del tipo de cambio en el 2018 fue de $2.705,34COP/US, esta situación se presentó el 14 de abril; para el 27 de diciembre de ese mismo año, ese valor estaba en $3.289,69COP/US; en el año 2014 la realidad era distinta, el promedio del tipo de cambio fue $2.000,33COP/US, teniendo un valor mínimo en $1.846,12COP/US el 25 de Julio del 2014 y un máximo de $2.446,35COP/US el día 17 de diciembre. Significa esto que un ciudadano colombiano cada día que pasa tiene una capacidad de compra cada vez menor de cestas de bienes y servicios del mundo.

Si tomamos como referencia el valor de salario mínimo entre los periodos 2014, 2018, 2021, la situación es la siguiente:

En el 2014 el salario mínimo legal vigente (SMLV) era $616.027 pesos, y el valor del tipo de cambio promedio fue $2.000,23 COP/US. Después de las operaciones, un colombiano con un SMLV ganaba 307 dólares al mes.

Para el año 2018, cuando el SMLV en términos de pesos creció el 21% hasta alcanzar los $781.242 y el tipo de cambio nominal en promedio aumentó el 48% llegando a los $2,956.22 COP/US. El salario en termino de dólares esta vez disminuyó hasta 264 dólares, es decir, una disminución de la capacidad de compra del 16%, en total 43 unidades monetarias menos, frente al 2014.

En el año 2019 con un tipo de cambio promedio de $3,198.76 COP/US (aumentó el 8%) y un salario mínimo de $828.116 (aumentó el 6%), el salario del año es de 258 dólares, 6 unidades monetarias menos, una disminución del 2% de la capacidad de compra de los trabajadores de Colombia.

Hoy en el año 2021, con un valor del SMLV en $908.526, que en comparación con el año 2019 creció un 9,7%, pero que presentó un valor del tipo de cambio nominal superior a los $3.700, el SMLV en términos de dólares pasó a ser $245 dólares, una pérdida de capacidad de compra en 13 dólares frente al año 2019. Este dato si se mira en comparación al año 2018, se perdieron 19 dólares. En total, la capacidad de compra de los ciudadanos de Colombia ha caído en 62 dólares en último 7 años.

Si se compara esta información con la capacidad de compra de los trabajadores de otros países que ganan un SMLV en el año 2021, particularmente de la región, se tendría que, existe una capacidad de compra inferior a países como Chile (US$ 441), Uruguay (US$ 423), Ecuador (US$ 400), Bolivia (US$ 309), Perú (US$ 257). La capacidad de compra de los ciudadanos Colombia se parece mucho a la de países más competitivos como Brasil (US$ 207) y Argentina (US$ 243), este último que ha presentado de manera continua en los últimos años alta devaluación de su moneda frente al dólar.

La alta depreciación de la moneda causa en el corto plazo que la cesta de bienes que compran los colombianos del resto del mundo sea menor, como también, la compras que hace la empresa privada y el Gobierno, en alimentos, maquinaria y tecnología, no producida en el país y que sirven de materia prima para la industria nacional suba de precio. Sin duda, el resultado de este crecimiento constante del tipo de cambio se verá reflejada en un mayor nivel de inflación, que sin duda afectará al consumo que, podría desencadenar una crisis más profunda en la generación de empleo a la ya herida economía del país.

Por otro lado, la deuda pública del gobierno en dólares aumenta su valor, perdiéndose de esta manera la posibilidad de destinar estos dineros para la inversión pública y beneficios sociales hacia otros sectores que no tienen igual impacto en la economía local.

De continuar con el proceso de devaluación, cada día está más alejada la paridad del poder compra, es decir, la misma cantidad de pesos no son capaces de adquirir la misma cantidad de dólares y por lo tanto no son capaces de comprar la misma cesta de bienes, productos y servicios en el resto del mundo.