"Ahí, en la locura, para muchos está la felicidad"
Decidir donde queremos parar es una decisión personal, implica respirar, pensar y actuar; las dos últimas acciones son las mas difíciles de realizar. Pensar es complicado, porque no siempre están de acuerdo la razón y el corazón. la segunda, porque dar el primer paso puede ser lo mas traumatico de realizar, el cambio duele y la incertidumbre del cambio asusta.
Es el fin de semana el momento justo de reflexión, la partida para respirar, pensar y actuar. Para muchos el fin de semana puede ser un lunes, el miércoles o inclusive, inicia el domingo. No importa el día, importa lo que se hace en ese día, es un momento de celebración, un tiempo de alegría, un tiempo de paz. Son justo estos días cuando nos podemos escapar de la rutina o encerrarnos en nuestro hogar. Desde donde podemos reír, llorar, pensar, compartir en familia, en fin, es el momento para volver a iniciar.
Cuando se acaba la semana, aunque no parezca el cuerpo descansa. Salir de trabajo, caminar al transporte o simplemente caminar sin pensar, sabiendo que no debes regresar el día siguiente alivia. Salir sin pensar a donde ir, causa paz, son los días que puedes llevarte las mejores sorpresas. Caminar con tranquilidad por el centro de la ciudad, solo caminar sin que nadie te conozca cambia tú día. Caminar y solo caminar, sin que nadie te apresure, caminar sin mirar atrás, caminar sin miedo, pues, no hay miedo, hasta los maleantes salen a descansar.
Este es un momento de no parar, puedes mirar con asombro todas las barateras, todas las ventas callejeras, el arte, las expresiones culturales, todos los inventos con que las gentes se ganan sus vidas. Una moneda aunque sea la de menor denominación es para ellos un aliciente para seguir ahí, de pie, de sol a sol; somos sus mas grandes espectadores y son ellos para nosotros, un motivo de risa y alegría. son unos seres mágicos anti estrés que nos divierten el inicio del fin de semana.
Los conciertos callejeros son agradables, son paradójicos, son anormales. Hay personas con un talento tan grande, pero a la vez tan inapreciable, que solo reciben un céntimo por el publico, ni un solo aplauso sale para su gran talento. Hay otros tan malos, a los que muchos les llaman locos, raros, pero que reciben miles de billetes, ovaciones y miradas alegres, solo por una razón, te hacen reír, te hacen salir de la rutina, te hacen querer la vida, te hacen sonreír de verdad. Ahí, en la locura, para muchos está la felicidad.
Los artistas con los mas grandes talentos parecen recordales a las personas el lugar donde trabajan, muchos no los quieren ni ver, por esos pasan desapercibidos y rápido, la valoración a su trabajo es mínima, se podría decir insignificante. Por el contrario, los artistas que no son tan buenos, que se les va el gallo al cantar, que no son tan buenos bailadores, ni son los mejores payasos, causan una risa que sale del estomago, estira los cachetes y alegra el corazón. Sin tener las mejores voces hacen que el publico coree lo que interpretan y se conecten con una algarabía que hace que mas gentes lloren de la felicidad.
Sí, son estas las personas que en realidad hacen recordar el lugar donde se quiere estar, los sueños, la felicidad. Ellos te pueden hacer parar, iniciar nuevamente la partida: respirar, pensar y tomar la decisión actuar. Eres tú quien decides, donde quieres parar, para iniciar el fin de semana.





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