lunes, 16 de julio de 2018

OLOR A BARRO

"Detrás de una caída hay una sonrisa".

El olor a Barro es muy fuerte y característico, se puede sentir a metros de distancia. El olor a tierra mojada en la ropa y en la piel, se siente hasta después de lavado. Se puede dejar la ropa en detergentes, con suavizantes, que el olor a barro se siente o se imagina. En las uñas se mantiene por días, por mucho que se limpien, se ve un color blanco que no es característico, si no se cortan y asean adecuadamente, el barro sigue ahí.

La tierra mojada es sinónimo de la vida, una semilla sembrada en el barro lleno de nutrientes da vida y buenos frutos, sus cosechas son apetecidas y bien recibidas por el cuerpo humano; por ésto, una caída en el barro, no es más que dotar al cuerpo de vida y nuevas energía. Caerse en un charco barroso puede ser un problema que arruina tus ropas limpias, pero si lo miras bien, es un toque de vida. 

Caerse en el barro por el afán de la vida o simplemente resbalar caminando sobre piedras, puede arruinar tu día, pero, detrás de una caída hay una sonrisa. Hay una risa tan larga y burlona que causa el llanto de la persona que resbala. Esas risas propias o ajenas, alegran. En ocasiones, la risa ajena, puede salir de una persona que estaba triste y pasando una por una pena, que con tu caída le dio un toque de vida a su tristeza.

De niño no importaba caerse, de una burla no pasaba, ¡para adelante es que vamos! No había tiempo de llorar. Llegar de primero a la buseta que iba del colegio a la casa significaba el mejor puesto en la ventana. En medio de esa disputa, salir primero no siempre garantizaba la victoria, brincar el paso de aguas podía ser mas efectivo que pasar por un puente en mantenimiento. 

Ponchito una vez cayó, no saltó como todos, pensó que el puente estaba listo y se enterró; terminó con caracoles hasta en los cuadernos, en su afán de llegar primero le tocó tragar agua y aguantar la burla de todos los compañeros por días, pasan lo años y ese recuerdo sigue vivo.  

Lo mejor que puede pasar es caerse sin que nadie te vea, o sin darse cuenta. Despertarse y ver la ropa llena de barro después de una buena fiesta, causa intriga, pero cuando piensan o escuchas lo que paso, alegra. Recordar que bajaste de una montaña, en medio de unos platanales rodando como un balón y ademas escuchar que bailaste con las mas lindas mujeres del evento y que aceptaban encantadas por tu forma de hablar, no tiene precio. -¡Denle trago al amigo! ¡denle comida al amigo! ¡hija, baile con el amigo!- es una muestra de que caerse en el barro no siempre es malo y que valió la pena. 

De adultos no es muy alegre caerse en el barro y menos en medio de las gentes, la burla es muy fea, no hay pena mas grande que la personal y mas si se daña su vestuario favorito. Solo al rato vuelve la alegría o una risa irónica, cuando tienes barro hasta en las pestañas y la gente pregunta ¿te caíste?. 

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