¡Qué malo, eres todo un loquito!
¿Qué hora es? nuestro pedido nada que
llega, le dijo su invitada.
Se levantó la manga de la camisa para
mirar el reloj 11:10 p.m. -respondió-.
¿Qué hora? si salimos de la casa a
las 8:30 p.m. y no han pasado 30 minutos desde que estamos aquí.
Revisó nuevamente, le dio tres golpes
fuertes con el dedo índice de la mano derecha, lo siento, mi reloj se dañó,
pero no te preocupes puedo mirar en mi celular.
A las 9:10 p.m. llegó su pedido. No
tuvieron tiempo para reprocharle al mesero por la demora, la comida olía y sabía
delicioso. Todo lo devoraron en menos de 5 minutos. Después de la comida, el mesero encendió las velas, la música en vivo era su favorita, este era el adorno precioso
de esta noche romántica.
Para él todo salía a la perfección,
la comida, el lugar, la música, solo faltaba un momento, el momento justo donde ella debía
decir, sí. La tomó de la mano sutilmente, la miró a los ojos y con un nudo en la
garganta le preguntó ¿quieres ser mi novia? Ella no lo pensó, respondió con un
gran sí y un beso en la boca.
Para él en ese momento todo era
felicidad, hacía ya 6 meses en que la pretendía de muchas maneras y por fin
ahora se convertía en su novio. Una gran sonrisa adornaba su cara, se complementaba
con la cabeza de su amada en sus hombros, era el momento mas romantico que podía vivir. Miró el reloj,
recordó que no funcionaba, luego miró el celular 9:30 p.m. para él pareciera haberse
congelado el tiempo. A tu lado hay felicidad -le susurró al oído-
Hola Luifer ¿cómo estás? por si no me
recuerdas, te recuerdo ¡Tú y yo somos novios! Afirmó Daniela de pie, con una
mano en la cintura, moviendo la otra de arriba abajo, haciendo una señal de
pistola con los dedos y con un movimiento circular de la cabeza.
Se puso frío, cambió de color, cambió
de apariencia ¿pero qué? ¿tú qué? ¿cómo?
Su pretendida se puso en pie, cogió su
bolso y expresó: Aquí inició y aquí murió todo, no me busques, no me llames,
jamás me vuelvas a escribir, no cuento para ti ni como amiga y menos como ex
novia -le gritó-. Él no hizo nada por detenerla, quedó pálido en la silla.
Después de unos segundos reaccionó, tuve un noviazgo de 10 minutos ¿en
qué momento pasé de la felicidad a la desilusión? ¿qué? ¿cómo? ¿Qué pasó? ¿Tú
quién eres? ¿De dónde sacas que somos novios? le preguntó después de este espectáculo.
Ella muy tranquila, sintiendo un aire
fresco después de ver partir a su rival, le recordó con movimiento circulares
de la cabeza: ¡Sí, tú y yo somos novios! te conocí el sábado, después de la
fiesta de integración en la universidad. Ahí te di un beso y para mí eso cuenta
como noviazgo. Yo soy muy seria y ya mis papás saben.
Toda su cabeza empezó a trabajar, a
armar uno a uno los pedazos de recuerdos ¿el sábado? ¿La fiesta? ¿qué pasó? Ahí cambio
todo. ¿Inicié mi del primer semestre de medicina con novia y no sabía? Todos
los del salón estábamos, seguro no fui yo, en realidad, no te recuerdo ¿de dónde
sacas que te bese y somos novios? preguntó.
Ay Luifer que malo, eres todo un
loquito, fue el beso más lindo que me pudieron…
¡que me pudieron nada! -le replicó- ¿cómo es que te llamas? haces esto por un beso, ¡que tal y te regale una
chocolatina! -le dijo-. Ese beso no cuenta como beso, no lo recuerdo, ¡te empeliculaste!
Ahora sí estoy bonito, ¡con reloj y
sin poder dar la hora! ella se me llevó el celular, para empeorar la cosa metí mi billetera en su bolso. No
sé ni que día es, mi reloj quedó parado entre un día y otro.





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