Hoy con tranquilidad recordé a mi abuela. Ella dio la lucha en la vida, fue una lucha constante de todos los días, por una sola cosa: mi abuela vivió por sus hijos. Hace un año, murió su cuerpo viejo y
desgastado, su corazón dejó de funcionar.
Sus últimos años los pasó en una cama, aunque no tuvo al final de sus años lucidez mental, recordaba quien le hablaba y sentía las caricias de quien la tocaba. Su corazón nunca dejó de sentir amor.
Sus últimos años los pasó en una cama, aunque no tuvo al final de sus años lucidez mental, recordaba quien le hablaba y sentía las caricias de quien la tocaba. Su corazón nunca dejó de sentir amor.
"Estoy seguro que murió con la tranquilidad del deber cumplido. Fue una vida llena de luchas, sacrificios, pero al fin fue una vida llena de trofeos y medallas doradas".
De las historias que me cuentan,
crió a sus siete hijos a pulso. Ella los dejaba a cuido de una comadre, amiga
de toda la vida: María Helena. Se iba Venezuela, a otras ciudades y pueblos,
buscando cosas de valor que comerciar. Ella, junto a sus hermanos Olga y
Alfredo, con la batuta de su fuerte madre Carmen, tuvieron y criaron a una
familia que hoy permanece en la vida con dignidad, fuerte y unida, como los arboles
de roble.
Llegó a ausentarse de la casa por años, incluso dejo a los menores siendo unos bebes, cuando regresó los encontró hechos unos jóvenes. Se iba a buscar mejor vida para ellos, haciendo negocios y trabajando en lo que pudiera para ganar dinero. Un día la vida le sonrió, las bolitas de la suerte le llegaron, regresó en un carro cargado de todo, ropa, juguetes, cosas para vender, no solo le dio a los de ella, sino que hubo para los vecinos y otras gentes del pueblo.
Llegó a ausentarse de la casa por años, incluso dejo a los menores siendo unos bebes, cuando regresó los encontró hechos unos jóvenes. Se iba a buscar mejor vida para ellos, haciendo negocios y trabajando en lo que pudiera para ganar dinero. Un día la vida le sonrió, las bolitas de la suerte le llegaron, regresó en un carro cargado de todo, ropa, juguetes, cosas para vender, no solo le dio a los de ella, sino que hubo para los vecinos y otras gentes del pueblo.
Mi abuela fue más fuerte que cualquiera,
no recuerdo el día en que la conocí, solo sé que desde muy niño ya me tenía en sus
brazos. Llegaba a su casa todos
los días, era una unidad familiar hermosa, mis papás, mis tíos, mis tías,
hermanos, primos, los vecinos, Chide, el del peto, el de la almojábanas, en fin,
todos llegábamos ahí, siempre había algo, siempre había un nuevo cuento, algo
pasaba. Ella como la matrona que fue siempre estaba firme como la cabeza visible
de un hogar.
Estoy convencido que mi abuela
siempre me vio flaco, o de seguro le parecía una carabela. Siempre que
llegaba a su casa, me recibía con toda la comida
que encontrara. Bollo de maíz con queso, agua de panela, bizcochos, yuca, ñame,
auyama, pan, lo que se le atravesara, no podía ver nada de comer cerca porque todo era para
mí.
Habían días en que ella empezaba a comer, me veía llegar y salía está expresión: ¡hay hijo, estas pasando hambre! ¿Es que en tu casa no hay comida? ¿Tus papas están peliando? toma - decía - el plato completo entero era para mí, ella se conformaba con otra cosa, o no comía.
Habían días en que ella empezaba a comer, me veía llegar y salía está expresión: ¡hay hijo, estas pasando hambre! ¿Es que en tu casa no hay comida? ¿Tus papas están peliando? toma - decía - el plato completo entero era para mí, ella se conformaba con otra cosa, o no comía.
Guardaba siempre en una reluciente servilleta o un trozo de papel higiénico, que
siempre tenía en los senos, la envoltura perfecta de los billetes ¡de ahí no se
pierden! -decía con una gran sonrisa- Toma hijo para el día. Yo siempre lo gastaba en lo mismo, si
había trompo en trompo, si había boliches, en boliches, si había cometas, númeritos,
cartillitas, billeticos, etc. en lo que hubiera en moda para la temporada.
Ella, me permitía llegar a su casa "mojoso" por la arena, sin zapatos, sin bañarme, descamisado, con las rodillas raspadas. Siempre me preguntaba por mis aventuras ¿donde estaba? ¿Con quién andabas? - Me prevenía - te andan buscando ¡te van a jode!
Ella, me permitía llegar a su casa "mojoso" por la arena, sin zapatos, sin bañarme, descamisado, con las rodillas raspadas. Siempre me preguntaba por mis aventuras ¿donde estaba? ¿Con quién andabas? - Me prevenía - te andan buscando ¡te van a jode!
Ella decía que yo iba a ser
Sacerdote, me buscaba todas las mañanas para que la acompañara los domingos a
la iglesia, me arrodillaba con ella, me hacia la señal de la santa cruz, y me
daba monedas para echar en las donaciones.
En las tardes la llevaba a caminar, donde la hermana, donde la hija. De ahí, a mirar que había de nuevo por el pueblo, pasábamos por la plaza a ver que atracción había, que cosa nueva, y para atrás. En el camino no hablábamos mucho, pues, ella iba pendiente de una cosa y yo de otra. Yo iba siempre seguro, su forma de coger mi mano con el cariño y la ternura de su sonrisa me daban firmeza.
En las tardes la llevaba a caminar, donde la hermana, donde la hija. De ahí, a mirar que había de nuevo por el pueblo, pasábamos por la plaza a ver que atracción había, que cosa nueva, y para atrás. En el camino no hablábamos mucho, pues, ella iba pendiente de una cosa y yo de otra. Yo iba siempre seguro, su forma de coger mi mano con el cariño y la ternura de su sonrisa me daban firmeza.
Siempre me preguntaba por mis aventuras ¿Que donde estaba? ¿Con quién andaba? Me prevenía, te andan buscando, ¡te van a jode!
Hoy después de un año de muerta
mi abuela, no saco de mi mente estos recuerdos. Creo que en sus últimos años
pudo pasar días y días completos, recordando lo vivido, recordando todo lo que
el mundo le brindo, amarguras, tristezas, desaires, desamores, felicidad, risas,
amor; creando en su mente soluciones imaginativas, peleando con el destino, peleando
con la mente en solitario. Siempre creí que, cuando la veía quejarse y renegar de algún dolor, nada le pasaba, era solo para llamar la atención, para sentirse que aun vivía.
Ella quizás peleaba con Alejandro mi abuelo. Seguro se preguntaba ¿Estará vivo? ¿Estará muerto? ¿Dónde estará? o quizás discutiendo con alguien que le quedo debiendo plata, o le hizo pasar un momento incómodo. Tuvo todo el tiempo para pensar, para ver la vida desde su cama, de la cual ya por sus propias fuerzas le queda bastante complicado moverse.
Ella quizás peleaba con Alejandro mi abuelo. Seguro se preguntaba ¿Estará vivo? ¿Estará muerto? ¿Dónde estará? o quizás discutiendo con alguien que le quedo debiendo plata, o le hizo pasar un momento incómodo. Tuvo todo el tiempo para pensar, para ver la vida desde su cama, de la cual ya por sus propias fuerzas le queda bastante complicado moverse.
Dejó en sus nietos y familiares
los más lindos recuerdos. Estoy seguro que murió con la tranquilidad del deber
cumplido. Fue una vida llena de luchas, sacrificios, pero al fin fue una vida
llena de trofeos y medallas doradas. Siete hijos, una desafortunadamente
muerta; más de 10 nietos, dos bisnietos, todos guiados bajo sus principios y
valores, seguro fueron los mas grandes premios con los que condecoró su vida.
Dejó a sus dos hermanos menores solos, seguro goza de la compañía de sus otros familiares y su querida hija Margarita a la que nunca olvidó. Hoy en su familia se vive un aire de tranquilidad y firmeza, el apellido Larrazábal, aunque se perdió en sus nietos, vive la historia de Dolores en este mundo, que no es el mismo que le toco.
Hoy te recordé y te recordaré por siempre mi abuela Lola, hoy te escribí, esperemos tener la oportunidad de poder pasearte de nuevo algún día, pero esta vez en la eternidad.
Dejó a sus dos hermanos menores solos, seguro goza de la compañía de sus otros familiares y su querida hija Margarita a la que nunca olvidó. Hoy en su familia se vive un aire de tranquilidad y firmeza, el apellido Larrazábal, aunque se perdió en sus nietos, vive la historia de Dolores en este mundo, que no es el mismo que le toco.
Hoy te recordé y te recordaré por siempre mi abuela Lola, hoy te escribí, esperemos tener la oportunidad de poder pasearte de nuevo algún día, pero esta vez en la eternidad.





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